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¿Para la ISO 9000
debo utilizar solamente productos certificados?
Uno
de los debates entre los técnicos de diversas industrias se ha
centrado en la necesidad, o falta de ella,de la utilización de
productos volumétricos certificados y serializados, en la rutina
diaria de los laboratorios químicos industriales.
El
error más frecuente de los técnicos responsables de los sistemas
de calidad y laboratorios, es el asumir que la responsabilidad
de las decisiones, sobre cuales son los requerimientos indispensables
a cumplir, recae únicamente sobre los auditores. La realidad demuestra
la importancia que tanto auditores como los técnicos comparten
opiniones y responsabilidades, al decidir sobre la vidriería volumétrica
para el laboratorio.
¿Qué
producto aceptarán los auditores: un producto Clase A ó un producto
con Certificación?
La
información disponible en los diferentes catálogos de fabricantes,
no es siempre correctamente transmitida a los usuarios.
Sin
embargo, a pesar de no haber diferencias en la forma en como son
fabricados, es común pensar que los productos certificados son
más precisos o más confiables por encontrarse reglamentados y
controlados en detalle, en cuanto a su proceso de fabricación.
La
rastreabilidad de producto de vidriería es la posibilidad de poder
remitirse a la forma y condiciones, bajo las cuales se ha fabricado
el mismo.
La
responsabilidad de los auditores de las empresas verificadoras
y certificadoras de las normas ISO 9000, es asegurarse que los
procesos documentados de los fabricantes sean cumplidos y puedan
ser comprobables. Pues, sólo el especialista que fabrica el material
puede establecer cuáles son los puntos críticos que deben o no
deben, ser parcial o completamente controlados de cerca, para
asegurarse así la calidad.
En
el laboratorio químico no es diferente. El responsable por la
adecuación de los procedimientos analíticos debe proyectar el
error aceptable para cada análisis de su propio laboratorio, decidiendo
el tipo de especificación y tolerancia de productos que se requiere.
Así,
en lo que se refiere a materiales consumibles como vidriería o
productos químicos, el usuario puede elegir entre diferentes especificaciones.
Por ejemplo, se podría elegir vidriería clase B para unos experimentos
y clase A para otros. Como también, clase A certificada y serializada
para aquellos donde es apropiado que se requiera de la rastreabilidad
del producto de vidrio. Por conveniencia y porque la diferencia
de precios no es significativa, la mayoría de los laboratorios
adoptan toda la vidriería como clase A, pero sólo algunos, vidriería
certificada y serializada.
¿Son
todas las vidrierías Clase A iguales?
La
falta de información clara y disponible confunde a los clientes,
al igual que a los que entienden del tema y deben decidir en cuanto
al tipo de especificación que deben utilizar. A menudo no son
informados por quienes comercializan los productos, sobre las
especificaciones que cumplen.
Existe
una muy notable diferencia entre tolerancias de vidriería Clase
A especificadas por la ASTM. y las ISO y DIN.
Normalmente
las tolerancias de vidriería volumétrica clase A –ISO y DIN (que
cumplen los fabricantes europeos) – equivalen a las Clase B de
ASTM (que cumplen los fabricantes americanos).
Por
ejemplo, en los matraces volumétricos o "aforados" clase A de
100 ml de fabricantes alemanes, se menciona la tolerancia de +/-
0.1 ml, pues cumplen con las especificaciones DIN. Los fabricantes
americanos – entre los cuales se destaca PYREX â la tolerancia
es de +/- 0.08ml, para la misma capacidad.
Si
se utiliza al centésimo para uno y otro, sería correcto afirmar
sin duda que las tolerancias DIN para ese producto estarían situadas
entre +/- 0.06 y +/- 0.14 ml – ambas equivalen a +/- 0.1 ml. Considerando
que los productos de clase B de ASTM atienden al doble de la tolerancia
de la clase A, es decir +/- 0.16 ml para 100 ml de capacidad,
en este caso podríamos afirmar que aquellos que cumplen tolerancias
ASTM son más precisos.
En
otras palabras, los clase A de DIN puede casi alcanzar la tolerancia
clase B de ASTM. Una cuestión sobre la cuál merece meditarse.

¿Cuál
es la vida útil de la vidriería y cuál la validez de la volumetría?
¿Y cuando necesito revalidar al producto certificado/serializado?
El
estándar ASTM E-542 establece que la vidriería volumétrica de
vidrio borosilicato mantiene su calibración indefinidamente, siempre
y cuando no sufra ataques químicos o no se encuentre expuesta
a temperaturas superiores a los 150ºC. De todas formas se recomienda
chequear su calibración cada 10 años, o menos, de acuerdo al rigor
al que sea sometido el producto. De esta forma, ningún fabricante
podrá establecer un plazo de validez para la vidriería. El certificado
solamente garantiza que el producto fue individualmente chequeado
y calibrado y por eso posee un único número de serie. El rigor
del uso es responsabilidad del laboratorio que lo utiliza. Por
lo tanto, también es imposible revalidar un certificado sin recalibrar
el producto.
¿La
rastreabilidad que ofrecen los productos certificados por "lote",
es un parámetro suficientemente confiable?
Todos
los productos fabricados por empresas importantes poseen controles
de lotes. Tales productos tienen normalmente sus históricos de
lote, mencionados en las etiquetas de las cajas. Existen aún empresas
que mencionan un determinado código pintado en la propia vidriería
y que se remite al mes y al año de fabricación del producto. Pero
esto no garantiza la existencia de otros lotes de fabricación
en un mismo mes. Así, como forma de rastreabilidad total, los
únicos que ofrecen esa seguridad son los productos certificados
y serializados individualmente.
Agradecemnos
el apoyo brindado en la confección de esta nota al Ing. Jerónimo
Figueiredo de Corning Inc. |